Lo que comenzó como un siniestro vial en la Ruta 60 se ha transformado en una "novela trágica" ambiental que mantiene en vilo a toda la región. Mientras los medios locales anunciaron este mediodía que se restablece el agua de riego, las advertencias del Profesor Magíster Tejada en su entrevista con Bienvenidos a la mañana resuenan con más fuerza que nunca, sembrando dudas sobre la seguridad de esta habilitación.
1. El "Veneno" que sigue su cauce
El Profesor Tejada fue categórico: el derrame de salmuera sobre los humedales de altura no es un hecho aislado. Al tratarse de terrenos porosos y permeables, el contacto con el subsuelo es inmediato.
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Hacia el sur: "Esa agua ya pasó por Fiambalá. Es la misma que se junta con las vertientes del Puesto, la que pasa por Tinogasta y se pierde en Villa Mazán", advirtió el docente.
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Fauna muerta: La aparición de truchas y cangrejos muertos —especies que fueron sembradas hace 70 años— son la prueba visual de un daño que Tejada califica como irreversible.
2. La sombra de la duda: ¿Por qué habilitar el riego ahora?
El anuncio del restablecimiento del servicio genera más interrogantes que certezas. Ante la falta de estudios independientes que certifiquen la pureza del agua, la medida parece una respuesta apresurada para calmar a los productores.
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Falta de peritajes: No se han presentado análisis públicos que descarten la presencia de químicos y combustibles en el agua.
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El riesgo productivo: Los regantes de Fiambalá y Tinogasta quedan ahora ante el peligro de utilizar agua contaminada en sus viñedos, lo que podría afectar la producción y la salud del suelo a largo plazo.
3. Complicidad política y desvío de recursos
Tejada también apuntó contra la estructura política, tildándolos de "socios y cómplices" del saqueo. Denunció que el polémico desvío del Río Las Rozas —una obra sin presupuesto ni plan claro supervisada por el gobernador y el diputado Sebastián Nóblega— no tiene como fin ayudar a los regantes, sino garantizar los 80.000 litros de agua diarios que requiere la empresa minera.
"Los que deberían resguardar nuestros ríos miran para otro lado. Trabajan para la corona mientras nos llevan puesto el futuro", sentenció el Magíster.
4. ¿Agua segura o decisión política?
La habilitación del riego se da en un contexto de absoluta falta de transparencia. Hasta el momento, no se han hecho públicos los informes de laboratorio que certifiquen que el agua está libre de salmuera, ácido clorhídrico y combustibles.
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El interrogante: ¿Cómo se garantiza la seguridad de los cultivos si, como señaló Tejada, el derrame afectó humedales que alimentan las vertientes?
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Riesgo productivo: Los regantes se preguntan si el agua que hoy entra a sus fincas no terminará afectando la calidad de la uva o el suelo a largo plazo.
5. La advertencia de Tejada: El veneno sigue su cauce
Durante la mañana de hoy, el Magíster Tejada fue contundente: la contaminación no se detiene en Fiambalá. El cauce del río lleva los sedimentos tóxicos hacia el sur, afectando potencialmente a Anillaco, El Puesto, Tinogasta y hasta Villa Mazán.
"Es la misma agua. Si en Fiambalá dudaron, ¿cuál es la situación para los que están aguas abajo?", planteó el docente, exponiendo que el Abaucán es un sistema único que hoy transporta los restos de un desastre ambiental "irreversible".
6. Una "Novela Trágica" sin final a la vista
Esta decisión de habilitar el riego, sin la presentación previa de un estudio de impacto serio, parece ser un nuevo capítulo de una novela trágica marcada por la improvisación.
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Falta de estudios: La ausencia de peritos independientes y la dependencia de los informes de la propia empresa minera (Zijin) generan un manto de sospecha.
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Complicidad: La rapidez con la que se restablece el servicio hace dudar si se está priorizando la salud pública o simplemente se busca "normalizar" la situación para no afectar el ritmo de la industria minera.
Conclusión: Una zona de sacrificio sin control
La reactivación del riego sin garantías técnicas es, para muchos, la confirmación de que la prioridad es mantener la "normalidad" de la industria minera por sobre la salud ambiental de la población.
¿Hasta dónde llegará la contaminación? ¿Quién dará explicaciones si el agua que hoy llega a Anillaco, El Puesto o Copacabana contiene los restos químicos del derrame? Fiambalá y Tinogasta asisten hoy a un capítulo oscuro donde la "billetera" parece pesar más que el amor por la tierra, mientras el río Abaucán arrastra en su corriente las consecuencias de un desastre que nadie quiere admitir.
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