Boca se metió en las semifinales de la Copa Sudamericana luego de eliminar a San Pablo en el estadio Morumbí y el final del encuentro quedó marcado por un fuerte cruce entre futbolistas de los dos equipos.
El episodio se originó a partir del desahogo de Leandro Paredes. En cuanto el árbitro uruguayo Gustavo Tejera marcó el cierre del partido, el capitán del conjunto argentino celebró con los puños cerrados y un grito eufórico por la clasificación conseguida en territorio brasileño. El gesto no cayó bien entre los futbolistas locales, que venían de buscar con insistencia el gol que les permitiera forzar la definición por penales.
La tensión ya se había elevado en los minutos finales. El equipo paulista se había volcado por completo al ataque con la necesidad de igualar la serie, pero se topó con una defensa de Boca que resistió el asedio y logró sostener el resultado que le daba el pase a la siguiente instancia. Consumada la eliminación, la frustración de los jugadores de San Pablo se transformó en enojo contra Paredes.
Varios integrantes del plantel brasileño rodearon al mediocampista argentino y uno de ellos, Marcos Antonio, llegó a darle un manotazo en el rostro. Paredes no respondió a la agresión y se mantuvo al margen de la pelea, aunque rápidamente se generó un tumulto generalizado con empujones y discusiones entre los protagonistas de ambos lados. La situación no pasó a mayores y fue controlada antes de que se produjeran sanciones.
Ya con la calma recuperada, el capitán del Xeneize se refirió a la clasificación sin mencionar el incidente del final. Explicó que el objetivo del grupo era avanzar de ronda y repetir la actuación que había mostrado en el partido de ida jugado en Buenos Aires. En ese sentido, consideró que el equipo cumplió con lo planificado.
El volante destacó la importancia de haber conseguido el pase y remarcó que si bien la intención siempre fue ganar el encuentro, lo fundamental era estar entre los cuatro mejores del certamen continental. Además, valoró el rendimiento colectivo en el Morumbí, señalando que el equipo presionó alto cuando fue necesario, manejó la pelota con criterio y también supo defender e imponerse en el juego físico en los momentos más exigentes.
Paredes entendió que se trató de una prueba de madurez que el plantel superó con autoridad y apuntó al desafío que tiene por delante el conjunto dirigido por Rodolfo Arruabarrena, que todavía mantiene chances de pelear por cinco títulos en lo que resta del año. Sostuvo que por la historia y la exigencia del club, Boca debe competir por todo lo que dispute.
El próximo rival del Xeneize en la Copa Sudamericana ya está definido. Será Vasco da Gama, que venció 2 a 0 a Independiente Santa Fe en Río de Janeiro y avanzó de ronda tras el empate sin goles registrado en el encuentro de ida. La serie de semifinales se jugará en octubre, con partidos de ida previstos para el 13 o 14 y revanchas programadas para el 20 o 21, a la espera de la confirmación oficial de días y horarios por parte de la Conmebol.
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