El desarrollo no convencional en la Cuenca Neuquina se encamina a transformar de manera estructural la matriz económica de la Argentina. Un reciente informe sectorial proyecta que, impulsada por un flujo continuo de inversiones en infraestructura y exploración, Vaca Muerta tiene el potencial de sumar 107.000 nuevos puestos de trabajo (entre empleos directos e indirectos) y llevar las exportaciones del sector de hidrocarburos a un techo inédito de USD 46.700 millones.
Este salto productivo promete consolidar al sector energético como uno de los principales motores generadores de divisas para el país, equiparándose e incluso superando en certidumbre de liquidez al complejo agroexportador tradicional.
Un impacto multiplicador en el mercado laboral
El incremento en la cantidad de cuadrillas, la instalación de nuevos equipos de perforación y la aceleración de fracturas hidráulicas impulsarán una demanda masiva de mano de obra especializada y técnica en la región.
Empleo directo en pozo: Se prevé un incremento sustancial en la contratación de ingenieros de reservorios, geólogos, operadores de perforación y especialistas en logística pesada.
Efecto derrame en la cadena PyME: Por cada puesto directo generado en el yacimiento, se estima la creación de múltiples empleos indirectos en la cadena de valor: metalmecánica, transporte, mantenimiento industrial, gastronomía, hotelería y servicios profesionales.
Infraestructura civil y laboral: Las obras de ampliación de carreteras, construcción de ductos y bases operativas mantendrán una altísima demanda de trabajadores de la construcción durante la próxima década.
La era de la superabundancia exportadora
La clave para alcanzar los USD 46.700 millones en ventas al exterior reside en la puesta en marcha de proyectos clave de "midstream" (transporte y evacuación). La capacidad del subsuelo neuquino ya no es una incógnita; el desafío principal radica en transportar la molécula hasta las terminales marítimas.
Con obras troncales como la expansión de oleoductos hacia el Atlántico, las nuevas plantas de licuefacción para la exportación de Gas Natural Licuado (GNL) y la optimización de poliductos para Gases Licuados del Petróleo (GLP), el país no solo garantizará el autoabastecimiento energético, sino que se posicionará como un actor clave en el mapa energético global.
La proyección marca un punto de inflexión definitivo: Vaca Muerta dejará de ser una promesa de futuro para convertirse en el gran motor del crecimiento macroeconómico argentino.
Dejá tu comentario